29/8/14

El milagro de la fábrica de coches


Erase una vez una fábrica de coches que no vendía demasiados coches. Las ventas estaban estancadas y los trabajadores algo desilusionados. El propietario se vendió el negocio, que había heredado de sus padres, por un buen pico, a alguien que no tenía ni idea de fabricar coches pero que aseguraba que con él el negocio iría mucho mejor: se pagarían mejores salarios e incluso se contratarían más trabajadores.

Todos contentos al menos inicialmente.

Dicho y hecho. Se puso nuestro amigo manos a la obra y empezó a reformar y reformar o al menos eso decía. Su obsesión pasó a ser el crecimiento a costa de rebajar el déficit. Lo primero que hizo fue cargarse el departamento de i+d. Al fin y al cabo un coche era un coche. Para qué innovar se preguntó. Lo importante era bajar los costes de producción y aumentar las ventas. Ser competitivos!. Ah qué término!. Competitivos. Se lo habían explicado mil veces en la escuela de negocios y sonaba tan bien!. Cada vez que oía el término se le erizaban los pelos del cogote.

Pero seguía sin vender demasiados coches así que decidió bajar el margen comercial por lo que tuvo que bajar salarios. Qué caray, la ley lo permitía. Era un chollo.

Lamentablemente seguía sin vender demasiados coches. El mercado percibía esos coches cada vez más obsoletos frente a los coches de la competencia, más modernos y mejor equipados.

Invencible al desaliento decidió reformar más y mejor y tomó una medida que dejo boquiabierto a más de uno: decidió vender por debajo del precio de coste. Como lo oyen!. Una medida así sin duda debía de favorecer la venta de coches!. Pensó él.

Ah amigos, ahora sí que era una delicia. Los coches se vendían mucho mejor.

Había sin embargo un pequeño problema. Cada coche que vendía le suponía tener más pérdidas aunque eso nunca importó a nuestro intrépido e infatigable amigo: las ventas crecían por encima de la media del sector a un ritmo envidiable!.

Nunca había sido muy listo pero pensó, si vendo más coches por qué cada vez debo más dinero?. Las pérdidas hicieron que ya no pudiera pagar las nóminas ni la seguridad social así que empezó a despedir trabajadores. Era muy barato hacerlo. Eran como piezas de un salpicadero de un coche: de quita y pon. Era todo un reformista!.

Se quedó con muy poquitos comerciales que trabajaban a destajo por un salarios acorde con los precios de los coches: también de risa.

Crecían más que nadie. Él estaba orgulloso. Se pavoneaba de ser el que más crecía. Poco después el negocio se hundió y la gente se quedó sin trabajo y sin indemnización con un montón de nóminas sin cobrar. Una parte de la empresa se vendió a una empresa China y la otra a una alemana a precio de ganga.

A él le contrataron en el consejo de una de ellas en agradecimiento a los servicios prestados. Le apreciaban mucho.

Y eso es todo amigos.

9/7/14

Institucions malaltes



El veritable enemic, no ens enganyem, no és altre que la malaltia perquè si estàs sa, relativament sa vull dir, els pots enviar a la merde. Als d'aquest i els de l'altre país. Pots intentar anar-te'n. Buscar un lloc on es respecti encara a les persones, on els governs treballin per millorar la vida dels seus ciutadans. No per empitjorar-la. Pots fins i tot fer com l'estruç: amagar el cap i anar-te'n a la muntanya per muntar una granja doncs per què no?, D'estruços!.

Aquest pensament, en definitiva, no difereix molt del que pugui tenir qualsevol immigrant que es deixa alguna cosa més que la pell a Melilla o de molts dels nostres compatriotes que marxen d'aquest i de l'altre 'país'.

Intentar buscar una vida millor lluny dels sàtrapes.

La malaltia però et tenalla, et bloqueja i t'impedeix en bona part ser lliure. Et circumscriu a l'hospital, als metges i la medicació. T'impedeix d'alguna manera, enviar-los a fregir espàrrecs. Per això em sembla innombrable el que s'està fent amb la Sanitat. S'està demolint el construït. A consciència. Les retallades en Sanitat, en Dependència, no fan més que potenciar la malaltia, la tristesa i el dolor. Restringir llibertats.

Per això em sembla increïble que alguns s'esquincin les vestidures perquè l'Audiència Nacional no hagi condemnat els manifestants del 'setge' al Parlament de Catalunya. Un setge contra aquells que han contribuït a desgastar, laminar i violentar als seus ciutadans, demolint el que tant ha costat construir. Alguns polítics, diputats, periodistes i també jutges ... volen penes dures. Què s'estengui l'exemple!. La casta no es toca!. Aquesta mateixa casta corrupta, que repudia lo públic però viu justament dels pressupostos amb diversos sous, amb tripijocs i tràfic d'influències. Casta que no dóna explicacions, indemne a la veritable justícia.
 
Indemne al dolor aliè.

Instituciones enfermas



El verdadero enemigo, no nos engañemos, no es otro que la enfermedad porque si estás sano, relativamente sano quiero decir, les puedes enviar a la porra. A los de éste y a los del otro país. Puedes intentar irte. Buscar un sitio donde se respete todavía a las personas, donde los gobiernos trabajen para mejorar la vida de sus ciudadanos. No para empeorarla. Puedes incluso hacer como el avestruz: esconder la cabeza e irte al monte para montar una granja pues por qué no?, de avestruces!.

Este pensamiento, en definitiva, no difiere mucho del que pueda tener cualquier inmigrante que se deja algo más que la piel en Melilla o del de muchos de nuestros compatriotas que se marchan de éste y del otro ‘país’.

Intentar buscar una vida mejor lejos de los sátrapas.

La enfermedad sin embargo te atenaza, te bloquea y te impide en buena parte ser libre. Te circunscribe al hospital, a los médicos y a la medicación. Te impide de alguna manera, enviarlos a  freír espárragos. Por eso me parece innombrable lo que se está haciendo con la Sanidad. Se está demoliendo lo construido. A conciencia. Los recortes en Sanidad, en Dependencia,  no hacen más que potenciar la enfermedad, la tristeza y el dolor. Restringir libertades.

Por eso me parece increíble que algunos se rasguen las vestiduras porque la Audiencia Nacional no haya condenado a los manifestantes del  ‘asedio’ al Parlament de Catalunya. Un asedio contra aquellos que han contribuido a desgastar, laminar y violentar a sus ciudadanos, demoliendo lo que tanto ha costado construir. 

Algunos políticos,  diputados, periodistas y también jueces… quieren penas duras. Qué cunda el ejemplo!. La casta no se toca!. Y lo que es peor: no se discuten las decisiones de la casta. Esa misma casta corrupta, que repudia lo público pero vive de ello con varios sueldos,  con chanchullos y tráfico de influencias. Casta que no da explicaciones, indemne a la verdadera justicia.

Indemne al dolor ajeno.